De 2009 a 2018: la mutación de Islandia

RUSIA 2018 ISLANDIA | 14 de junio de 2018

El jugador de la selección de Islandia Kolbeinn Sigthorsson (c) celebra un gol durante el partido clasificatorio para el Mundial de Brasil 2014 disputado entre las selecciones de Noruega e Islandia en el estadio Ullevaal en Oslo, Noruega, el 15 de octubre de 2013. EFE/Archivo

Moscú, 14 jun (EFE).- En agosto de 2009, mientras Eidur Gudjohnsen ultimaba su marcha del Barcelona tras una última temporada coronada con la conquista del triplete, una nueva generación de bisoños futbolistas islandeses asomaba en la fase de clasificación para el Europeo sub-21.

Todavía en edad juvenil, 23 muchachos iniciaron ese verano en Reikiavik la búsqueda de una plaza en la cita continental de 2011, que albergó Dinamarca.

Arrancaron el desafío el 12 de agosto, con una derrota ante la escuadra de la República Checa, pero crecieron a lo largo de todo el proceso. Triunfaron doblemente ante Irlanda del Norte y San Marino y, a continuación, sumaron cuatro de los seis puntos posibles ante Alemania para acceder a una postrera eliminatoria ante Escocia, disputada a doble partido en octubre de 2010.

El estadio Laugardalsvöllur de Reikiavik impulsó al combinado que dirigía Eyjólfur Sverrisson en el partido de ida (2-1). En Edimburgo terminaron de sellar su histórica clasificación para el Europeo sub-21. Promocionaron gracias a un global de 4-2.

En aquella camarilla despuntaban, entre otros, Hólmar Örn Eyjólfsson, Birkir Bjarnason, Jóhann Berg Gudmundsson, Rúrik Gíslason, Gylfi Sigurdsson, Aron Einar Gunnarsson, Alfred Finnbogason y Björn Sigurdarson, todos ellos mundialistas en Rusia.

Aunque en aquel Europeo sub-21 no superaron la fase de grupos, el técnico Eyjólfur Sverrisson reparó en las virtudes de aquella camada que se quedó "a un gol" de las semifinales.

"Siento mucho orgullo, tenemos un equipo fantástico. Para un país tan pequeño ya era algo increíble sólo el hecho de estar en este torneo. Todo el país está absolutamente orgulloso de este equipo y deseamos seguir disfrutando en el futuro", observó.

Emocionado, Sverrisson se atrevió con una sentencia que hoy parece premonitoria: "Tenemos muchos futbolistas jóvenes con enorme talento y deseosos de triunfar. Tienen la actitud perfecta para llegar a ser grandes jugadores, ya que trabajan muy duro y tienen ese carácter típico de los jugadores islandeses".

Su personalidad, según explicó a EFE el jugador del UMF Grindavík Sito Seoane, se forjó bajo un clima gélido en invierno (con temperaturas que oscilan entre los -20 y 5ºC) y suave en verano, cuando el mercurio marca de 8 a 21ºC. En ese contexto, la competición local se reduce a seis meses "jugándose siempre con viento fuerte y con bastante frío", apuntó.

"Eso hace que el fútbol sea más de fuerza. Los equipos se tienen que centrar más en el aspecto táctico y físico para tener la mayor opción de poder ganar un partido. Todo se resume en eso", contempló Sito Seoane.

Bajo ese mismo prisma podría ser descrita la propuesta de la selección que dirige Heimir Hallgrimsson.

El cuadro islandés derrocha rigurosidad táctica y fortaleza física. Su arma es la defensa y a menudo, sin complejos pero consciente de sus limitaciones ofensivas, compite agazapado bajo un 4-1-4-1, un 4-4-1-1 o un 4-3-2-1.

En consecuencia, a la reducción de los espacios y a la neutralización del talento del adversario confiarán su suerte en su estreno mundialista ante la escuadra argentina, previsto para este sábado (16.00 hora local) en el estadio Spartak de Moscú.

La Albiceleste, notablemente remozada con respecto al Mundial de Brasil 2014, medirá la fiabilidad de sus nuevas hechuras ante un equipo que es sumamente fiable, trabajado al milímetro y aguerrido, hasta el punto de presentarse como un bloque de hormigón ante las embestidas rivales.

Aun siendo primeriza, la pasada Eurocopa de Islandia ya fue heroica. Combatió sin temor ante Inglaterra en octavos de final y pisó los cuartos de final para mostrar al mundo su hambre.

Su comunión con los aficionados, a través de la pasional liturgia del "trueno", acabó por seducir a los enamorados del fútbol. Porque en su reconversión en un plantel de primera línea mundialista y europea, la escuadra islandesa no se apartó de sus orígenes.

El seleccionador Heimir Hallgrimsson, otrora ayudante de Lars Lagerback, sigue regentando su clínica odontológica y se mantiene fiel a la vieja tradición de reunirse con los seguidores islandeses en un bar para departir con ellos en la previa de los compromisos internacionales. Ellos son los primeros en conocer el 'once', con el compromiso de guardar silencio.

Lucía Santiago

Grupo D